Cuando se sentó y
verificó que estaba “sin acceso a internet” se sintió vacío. Lo desubicó el
hecho de no poder ser parte de la globalización. Sin embargo, y para su desgracia, el mundo siguió girando. Lento.
Siguió girando. Comenzó a leer textos olvidados, con marcas que ya no
recordaba.
Sus piernas parecían caminar,
a pesar de que los pies estaban dormidos, en silencio.
Pensamiento:
- “Sigue el signo
amarillo privándome de libertad. Grito fuerte. No tolero la necesidad que me
crearon. Grito.”
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