miércoles, 25 de febrero de 2015

Esas Piedras

...como si no deseara
esperar la rompiente con un cutis de playa,
ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
acariciar la tierra con un vientre de oruga,
y vivir, unos meses, adentro de una piedra.
Oliverio Girondo



¿en qué etiqueta cabe
el amor
que siento
por los caballos
por las totoras
por el sincero silencio de esas piedras?
¿en qué sobre se guarda
en qué encaje encaja?

°°°esas piedras
saben
muchas cosas°°°
°°°esas piedras
no son
mentirosas°°°

esas piedras subestimadas
al anochecer
se regocijan con la lluvia
que les acaricia la piel
y reciben sin pensar
el primer rayo de sol
y como en un acto de locura
gritan sin gritar

¡ay, Oliverio!
me gustaría estar con vos
algunos meses o años o siglos
adentro de una piedra
¡ay, Oliverio!
llevame con vos
hacia el abismo de 
una piedra
hacia el abismo incalculable
el paraíso insondable
de
esas piedras…


domingo, 22 de febrero de 2015

terminar el domingo

yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.
Leopoldo María Panero
¡aguante el faso que me fumé recién!
la concha de dio
¡aguante!
y sí
vengo a hacer apología
y sí
¿cuál carajo es tu problema?

sacate la careta
¡careta!

soy un drogon
vivo drogado
pero
¡sacate la careta!
vos también
¡drogón!
azúcar
harina
paja
merca
televisión
vos sentado leyendo esta mierda que escribo yo
acá mismo me lees
(estás conectado-hiperconectado-ultraveloz-megabitegigabite360pesos)
estás sentado sin saber qué mierda hacer
el tiempo te mata
segundo a segundo
tic-tac
tic-tac
tic-tac
se desmorona como un yenga
tu falsa aventura de vida
tic-tac
estás drogado
pastillita pa´esto
pastillita pa´quello
y pim
y pum
y pam
una garganta ardida
una plástica y pasiva vida
un lanchón
¿ansiedad?
¿soledad?
¿depresión?
tic-tac
es tu cuerpo
que no conoces
tic-tac
es la basura
que absorbes
tic-tac
plástico
polietileno
transgénica muerte
¿quiénes eran los dementes?



insisto
la concha de dió
pego un grito:
¡aguante el faso que me fumé recién!

Habla un Presidente

Se liquida una valiosísima corona,
por una palabra humana.
¿Barato, verdad?
¡Anda,
prueba encontrarla!

Vladimir Maiacovski



oh divina razón proclive de la investigación
y la empiria gobernante
oh divinos politólogos
dueños de la palabra y la absoluta verdad
oh capataces de la alevosía
adictos a la culpa y al arraigo patriotero
oh enfermizos robots
mi carne se desvanece y ninguno de ustedes
es capaz de amarme
mis ojos extirpan calamidad y ninguno de ustedes
es capaz de verme
oh, los sueños postergados por la majestuosa invención macabra:
estúpida moral que me amoldas
según la norma normal
te suplico me dejes respirar tranquilo
te suplico piedad
me arrodillo
lloro
dejo de ser el gran hombre
pataleo como un bebé que nació hace poco
y nada
y nada
y todo se va con la nada
se desparrama en la noche otro silencio
me imagino sin lengua
me imagino sin lenguaje
me imagino sin pensamientos
me imagino sin signos ni códigos ni reproches
y nada
y nada
nada


viernes, 20 de febrero de 2015

Llegando los Monos

Una historia de amor

A Roberto Arlt


El otro día, mientras “ambientábamos” (tal es la forma de referirse, de parte de los pibes de Cosquín, al acto de esperar afuera del recital, tomando un ferné o una cerveza, escuchando rocanrol y deseando entrar al predio) afuera del Cosquín Rock, con el Fede (más conocido como “Cabeza”), llegó un pibe presentándose de forma curiosa. Estábamos tomando una fresca, echando humo y comiendo un cono de papas fritas bien fritas, de esas que te dejan una huella de aceite en el transcurso de la boca al estómago. Este pibe, llegó saltando y balbuceando palabras prácticamente indescifrables.
Hasta que, en un momento de lucidez, pudimos captar lo que decía: “soy un mono, soy un mono”.
Al principio reímos, no entendíamos muy bien lo que pasaba. El pibe, se sentó a nuestro lado y empezó a hablar, un poco descoordinado, sobre cosas –aparentemente- incoherentes.


Es necesario hacer un paréntesis a la historia y comentar que este tipo de situaciones son características del festival. El encuentro multi-cultural, el escuchar otras voces de Otras personas, compartir una birra y un faso, charlar sobre alguna anécdota pasada en otro recital, cantar una canción abrazado de alguien que apenas hace cinco minutos era un desconocido. La magia de lo extraño, lo diferente, se une, nos une en un grito que, ansioso, busca absoluta libertad. Es aquí, donde la añejada canción de Bersuit que reza: “un auto es más acariciado que un hombre extraño” queda completamente anulada, despreciada. Es aquí donde la gente es, donde la gente, absorbida por la inmensidad y el misterio de las montañas, se entrega al placer. Es aquí. Rio y Rock.

Volviendo a nuestra historia… Luego de algunas palabras más, de un trago por aquí y otro trago por allá, le pregunto al pibe:

-         -  che… y vos ¿de dónde venís?
-         -  de la concha de la lora.

La respuesta me pareció tan sincera que me sentí bien, me sentí acompañado, olvidé la soledad y cedí a la maravilla de una conversación que fluye.
Nos dice:

-           Pasa que no sé cómo hablarle a la mujer que quiero.
-          ¿Cómo no sabes?
-          Me pongo nervioso.

Había llegado a nosotros presentándose como un mono, pero, abriéndonos su corazón dejó al descubierto su trágica Humanidad. La Humanidad de pensarlo todo, lo Humano de sentir miedo, de no decir lo que queremos decir; de complicarlo hasta hacerlo imposible. El pibe, al parecer, estaba en busca de un consejo de amor.

Relatando con desconsuelo, con ganas de gritar y mirando para otro lado, desembuchó: “Yo soy un callejero, ando por la calle… piba, ¿No te das cuenta cuando te miro a los ojos lo que siento por vos? ¿No ves cómo me pongo?”

Nos miró a los ojos por primera vez, y nos dijo:

-          ¿Hacen falta las palabras?

Yo quedé mudo. Pensando dolorosamente en la imposición del lenguaje y las limitaciones que nos provoca. Pensando en este pibe Callejero, que va dando vueltas por la vida, gambeteando el dolor y la “lija”, esquivando los malos tragos de la Civilización. ¿Quién no sufre por amor? ¿Quién no se muere de dolor? ¿Por qué había llegado este pibe a mi lado, entre miles de personas, a decirme esto?¿Qué había detrás de este, para nada casual, encuentro?

Nos pregunta, luego de comer a velocidades cósmicas las papas fritas:

-       -    ¿Qué puedo hacer?

El Cabeza, bicho chamuyero, conocedor de la trampa y la noche, le responde: Deberías probar con invitarla a pasear, a meter las patas al rio, a tomar algo tranquilos, y vas a ver como las cosas se van dando y vas a poder decirle lo que te pasa. A lo que responde:

-         -  Pero cuando la veo (se agarra el corazón y exclama con cara de sufrimiento) aghghghhgghhg, me hace así acá adentro y no puedo hacer nada…


A todo esto, llega un amigo del pibe, en dudoso estado de sobriedad, y se nos une. El mono, cambiando rápidamente de actitud, saca a relucir un nuevo personaje: ya no podía mostrar la debilidad con la que se nos había arrimado amistosamente a conversar, ya debía ser (lo que se dice un Hombre) y no aparentar sensibilidad. Y no sufrir por amor. Y no tener miedo. Debía volver a ser un tipo que “está muy bien así”. Un Macho.

Con el correr de los minutos decidimos irnos, ya que era tarde y nos pegábamos la vuelta pa la casa del Cabeza. Los pibes siguieron su rumbo, acompañados por un vino caliente que hacía olvidar el hambre. Nosotros también seguimos nuestro camino, conversando sobre lo raro y no tan raro de aquella situación. Yo, dentro de mí, pensando en lo lindo y sensible, en lo mágico y loco, en lo simple y descabellado que todxs tenemos adentro. El pibe seguirá sufriendo su falta de amor, el pibe seguirá caminando, seguirá siendo mono. Quizás, algún día, encuentre la exacta palabra para definir lo que siente su corazón. Quizás ese día nos enseñe a nosotrxs, simples Humano-tontos, el camino para salir de este nubarrón.


viernes, 13 de febrero de 2015

El último amanecer


Miré hacia un costado
y el asiento estaba completamente vacío.
Miré por la ventana: había nubes que
anunciaban el deceso.
Sentí tu ausencia: era una daga.
Filosa ingresaba a través de la conciencia.

Me entristecía lo incompleto /
me envenenaba la impaciencia.

Morí más de siete veces en los fracasados intentos
por seducirte;
o por sentirte 

conmigo.

Era miércoles. Jamás
desde ahora
amaneció.

lunes, 9 de febrero de 2015

Hiroshima (la invitación)

Quiero invitarte
a mi pueblo
y que conozcas dónde caminé
los pasos primeros de la niñez y sus fantasmas.
Que pruebes un mate dulce
tan bien cebado por la Solinda.
Luego, podemos ir a mojar los pies en el arroyo
donde floreció, descarada, la pubertad;
o bien, si lo preferís, salir a recibir
el atardecer entre los eucaliptos y sus loras efervescentes.
Esta vez
(aunque cueste la moral)
no lo pienses, no
te quemés la cabeza.
Sólo quiero
que nos miremos
un rato,
que nos incomodemos
por la falta de ruidos oportunos,
que riamos cómplices
y nuestras entrañas
quieran salir de adentro
y abrazarse estoicamente. Te

propongo
ver (acurrucados como lombrices)
Hiroshima Mon Amour
en la cama de una plaza.
Oliéndonos.
Sintiéndonos.
Que hagamos el amor cuatro,
siete,
¿qué digo siete?
¡diez veces! en el transcurso
de la película y
los actores principales
sientan envidia de nuestra caótica
escena de-descontrol. Que

[transpiremos
                     nos pegotiemos
                                              nos estropiemos
mientras
el humo
se eleva
y nuestros cuerpos
se desean
fugaces y eternos;
rugiendo des-enfrenados, dejando a un lado,
por única vez
        [y para siempre
el
peso
del Tiempo

de la Vida

                     y el Silencio.


Imagen de la película Hiroshima Mon Amour, de Alain Resnais. 

domingo, 1 de febrero de 2015

zorzal


burócratas adictos a blancas drogas
han hecho de este mundo un mísero papel
compuesto en firmas y firmantes
y resoluciones macabras
y largas filas, largas horas
alejándonos de lo artesanal
no soy Charlie
no soy Nisman
no soy nadie
ni nada
ni ente
máscara Persona
Persona enmascarada
con trastorno y parálisis social
(sin-cerebro / sin-misterio)

quiero partir con vos
donde sólo seamos sombra
allí, en la penumbra, estará paterno el
sol custodiando el andar del zorzal
en busca de su nido
y la luna iluminará el
suave aleteo del murciélago
que nos ama