lunes, 21 de septiembre de 2015

congestión nasal

no sé cuántas eran
(parecían muchas)
apelotonadas y rojas
moviendo las patas
de una forma maravillosa
se aventuraban
a llevar
entre no sé cuántas
(parecían muchas)
a una abeja muerta
para disponer
de una cena abundante
y milagrosa
(con este hambre,
semejante trofeo,
es un milagro)

al verlas juntas
trabajando en equipo
sin ego y sin                                        ego
entre no sé cuántas
(parecían muchas)
saqué (saque va saque viene) algunas conclusiones:

las hormigas coloradas
y su trofeo-abeja
me conmueven más
que cualquier
otra cosa:
más que el Papa en Cuba
más que el noticiero de las doce
más que la poesía de un poeta de mierda

a la hora de la muerte de mi muerte
deseo ser
un trofeo
un alimento
y servir
alguna vez
para el bienestar común






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