en el barrio San Martín
tenes que caminar
apenas una cuadra y media
y esperar el mágico
silbido de marcelito
que anuncia
a la hora de la siesta
cuando llueve y
todo está gris
la llegada de un paragua
salvador
anticuado y armadito
a la módica suma de 10pe
¿pega, no?
"ya vas a ver... vas a volver"
y uno sí
siempre vuelve
a los lugares
donde es
aunque sea de forma ficticia
un poco feliz
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