domingo, 7 de septiembre de 2014

Encierro

Es el encierro la forma de incautación del ser, la violencia enmascarada en socio-seguridad, la mediocridad pedante, la burocracia del alma. La oscuridad. La posibilidad de admitirlo es la posibilidad de entendernos como seres infelices, estúpidos y arrogantes. No lo lograremos.

Tengo ganas de pegarle a dios una patada en el orto. Pero en el infierno de la inacción sólo puedo llorar. (La autoestima necesita estima).


Te gritan desde una esquina: ¡drogadicto!
Y aspiran un toque de azúcar.
Te gritan desde una esquina: ¡enfermo!
Y aspiran otra línea de azúcar.
Te gritan desde una esquina: ¡inadaptado!
Y se miran en su televisor.
Te gritan desde una esquina: ¡psicópata!
Y se suben a su auto.


Veo el espasmo del encerrado en la cárcel de los deseos. Veo el espasmo del  encerrado en el mundo tecnológico incivilizado. Veo el espasmo del doctor. Veo al psiquiatra manejando al paciente. Veo al psiquiatra cogiendo con el farmacéutico. Veo pastillas. Veo colores y espasmos.

Veo hamburguesas con grasa. Veo manteca. Veo azúcar plastificada emanando muerte. Veo azúcar achocolatada. Veo sangre.


Ya no veo.
Ya no siento.
Ya no creo.
Ya no quiero.

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