domingo, 28 de septiembre de 2014

¿Podemos seguir así?

¿Podemos seguir así?

La ola de violencia patriarcal que nos invade día a día y de la que somos cómplices es la que está generando la muerte de 1 (una) mujer cada 30 horas aquí en Argentina.
Los recientes femicidios (de Paola Acosta y Melina Romero) y la descarada forma de encubrir mediáticamente los abusos, justificando la muerte de las pibas por su forma de ser, o por el ya famoso: “algo habrán hecho”, demuestra la contundente institucionalización del machismo en todos los ámbitos de nuestras vidas.

Macho, ¿cómo te lo digo? No sos más macho por pegar, por violentar, por piropear. No sos más macho por mirar para otro lado, por ser un pedófilo anti-abortista (dixit Violencia Rivas), por ir de putas o ver porno todo el día.
Macho, el patriarcado nos afecta a todxs; aunque hoy, principalmente, la lucha es codo a codo con la mujer, que sigue siendo asesinada y ninguneada.
Macho, no seas tan cagón: ponete la pollera, salí a la calle y defendé a tu madre, a tu hermana, a tu novia, a tu amiga, a una desconocida o a tu tía. Pero dejá ya esta mierda de hombría, de falo-poder, de miseria y de hipocresía.



Remordimientos


Sobrenatural embrollo
el de ser un privilegiado.
De tener para sí, lo que se les prohíbe a ellas.
Llevar a cuestas los provechosos mandatos
de una sociedad adormecida.
No debo llorar, no debo reír demasiado,
no debo alterar los márgenes,
no debo reaccionar.
Pero tengo que coger;
impasiblemente coger.
Debo humillar, debo demostrar.
Como buen macho alfa
necesariamente triunfador.
Manejar el 0km. Emborracharme sin piedad.
Me aplaudirán por eso. Así
me configuraron: Hombre.

Y los carteles ¿Los seguirán escribiendo esas manos suaves?
Y las paredes ¿Las seguirán levantando esas manos ásperas?
Y los golpes ¿Los seguirán recibiendo ellas: hermosas,
rebeldes y luchadoras?

Te han impuesto la sumisión;
sin embargo, ardés de locura y pasión.
Te han impuesto la moral;
te cagaste en eso, y gritás: ¡aborto legal!
Tacos, polleras, moretones, piel suave,
vestido blanco, príncipe azul, libertad condicional.
Así es como te quisieron moldear:
esclava de la castidad… y una puta que reclama caridad.
¿Y cómo no van a temblar las hordas de penes dominantes?
Presidentes, Papas, doctores, banqueros, dueños del mundo:
querrán que su pensamiento fálico siga adoctrinando clítoris.
Pero saben del despertar de una conciencia.
Viven apaciguados por el rugir inquebrantable
por la desobediencia, acción y terquedad.
(Están aterrados
en sus pesadillas
lloran desesperados)
Es que se oye, se siente y se abraza
a la mujer lista para la rebelión. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario