¿Qué mierda me está pasando
a mí?
Jorge Torres
Me cago en
los mil sueños.
Me recago en el espejo que reveló esta miseria y
los alcoholes
que me invaden como agónicos gritos gregorianos
de noche
nublada y falla constante.
No comprendo
tanta tecnología ingresando zigzagueante por mis venas,
como el pibe
que se tira del trampolín y no salpica agua. Y todos ríen,
y allí el
patrón; maligno, controlando. Borrando del mapa mi sagas grafiti.
Cuesta
levantar la cabeza del colchón esta tarde de verano
cuando las
desquiciadas escenas en la cabeza taladran
la pasividad
del aburrimiento cotidiano.
No me
encuentro: me esculpo rodeado de llantos.
Se camuflan
en el fondo de la habitación olvidos irrecordables que arremeten
como sacudón
de la negra infernal.
Te acuestan.
Te revientan.
Te someten a
la crueldad de vivir arrodillado,
con el
corazón acobachado y el pene penetrando
cualquier
mandioca;
y te encontrás
parapléjico en tu lecho de muerte,
cavando tu
pozo ciego,
entre
lágrimas vanas y posterior rezo; sucesión de abrazos y revisión de la conexión
al mundo; y chocarte con signos amarillos que te privan de la libertad.
Con besos que
soñaste en algún resacoso amanecer
pero el
tabaco asediaba tus pulmones porfiados.
Caen del
cielo
algunas
mañanas sin espanto,
las abrazo,
me las
guardo.
Justo así,
como
a vos te gustaría.
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