de todo esto que me
presentan
como “calidad de vida”
no me copa ninguna de sus formas
me vomito encima cada vez
que pienso en la familia
en la escuela
en la casa y el auto
en el pito siempre-parado
sostengo que la
mierda se huele bien de
cerca
(en la Casa de la Cultura
planean cómo gobernarnos)
trato de no jugar el juego
pero estoy en medio de todo
el quilombo
pateando la pelota como un
campeón
(hablando de pelota: Román,
quería recordarte cuánto te amo)
amo algunas pequeñas cosas
(además de Román acariciando
la pelota)
que son tan pequeñas
como la pequeñez de nuestra
existencia
(dije “existencia” y te juro
que sonreí: ni yo me la creo)
amo a la gata que me hace
compañía en silencio
[ella, comprendió la vida]
amo a la perra que cuida sin
escrúpulos la ventana
[ella, conoce esto de amar
sin esperar nada a cambio]
¿y yo? yo fui maqueteado
según esa bosta que los intelectualoides
llaman: el capitalismo.
individualmente
planeo-pienso-pisoteo-parezco-pataleo
me pierdo cada veinte
segundos:
ya no sé qué poema estaba
intentando escribir
ya no sé qué mierda decir
(eso me pasa bastante
seguido):
quedarme sin alguna
trivialidad para esbozar y
así ser lo que
se dice: uno más.
amo, también, la cerveza
fría
el rocanrol à y lo que hay detrás
amo que me chupen la pija
(otra vez el tema del pito.
anotación mental: estoy viendo demasiada televisión)
amo la gente que no tiene
dientes y
no puede coordinar dos
palabras;
en contraste: detesto los
especialistas especializados en especiales patrañas
que me dicen-que me
hablan-que me mienten
amo la marihuana con todo mi
ser
los árboles de mandarinas que
me dejan olor a mandarina en las manos
el gusano que vive en mi
campera
la arena que quedó luego del
diluvio
amo a Loio tocando el saxo
al Juan sonriendo
a Gael dando una vuelta a la
manzana en su bici sin rueditas
a mi abuela cebándome un
mate
amo el vino que
hace bailar sin control
a mi lengua destartalada
en suma
lo que quería decir
(¿decir?)
bueno, por lo menos intentar decir
(entre tanta palabra absurda
y banal)
es que hoy
es una de esas noches
en que la Luna
de Queso
me transforma
en un salvaje animal
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