lunes, 22 de junio de 2015

Labios de Seda


Esos labios llevan consigo la virtud
de ser los más acogedores.
Allí podrían vivir, sin frío y sin miedo,
un cardumen de peces dorados.
Y sentir la libertad que brinda
el océano más gigante y demencial.
Saltarían desnudos, desde un extremo de tu boca
hacia el otro.
Felices, hermosos, vivos.
Serían capaces de esquivar las vidrieras cuasi zoológicas
que los dejan vacíos e incompetentes.
Con suma verborragia humillarían a los demás peces:
marrones, naranjas y verdes,
todos imposibilitados de acariciar y bailar sobre
la carne suave y reluciente.

Gritarían al más allá, peces dorados y orgullosos:
estos labios, ¡sí que son acogedores!

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